HAYA DE LA TORRE
POLITICO VISIONARIO
Nuestra doctrina como movimiento de izquierda, fundamentalmente se basa en el
pensamiento de Victor Raúl Haya de la Torre, sus programas máximo y mínimo
de acción lo suscribimos parcialmente, sin embargo, su obra, su pensamiento y su ejecutoria
son la mejor fuente de inspiración para la creación del
movimiento "Haya Vive"
Pensamos que sus tésis requieren algunas modificaciones porque, durante
el tiempo que ha transcurrido desde que fueron enunciados hasta la fecha actual,
la coyuntura social, política y económica se ha modificado, por lo cual se hace
necesaria la inclusión de nuevos agentes económicos en éste esfuerzo de actualización.
Necesitamos un estudio Científico que ausculte nuestros problemas vitáles, en donde se tomen en cuenta todos los agentes económicos de nuestra sociedad, campesinos, ambulantes, comerciantes, empleados del estado, obreros, empresarios, etc. en otras palabras necesitamos crear una asambléa económica que agrupe a todos éstos agentes y que Haya de la Torre denominó: el congreso económico nacional.
Porqué no militar en el Partido Aprista Peruano?
Porque consideramos que el partido de Alfonso Ugarte ha sufrido un deterioro
moral, espiritual y profesional, que lo ha llevado a ser una simple
organización sin fines
altruistas y una mera y burda agencia de empleos
al servicio del presidente. En éste sentido debemos de propalar a todos los
compañeros nuestras palabras de orden y prestar atención al desarrollo
de éste movimiento, y su esfuerzo por honrar la memoria del
pensador mas grande de los últimos siglos:
Victor Raúl Haya de la Torre
El programa máximo del aprismo tiene un significado continental que no excluye el programa de aplicación nacional. Nosotros consideramos que el Perú no puede apartarse de los problemas de la América Latina, y que la América Latina no puede apartarse de los problemas del mundo. Si vivimos dentro de un sistema económico internacional y la economía juega rol decisivo en la vida política de los pueblos, sería absurdo pensar que el Perú, que cuenta con una economía, en parte dependiente de ese organismo económico internacional, pudiera vivir aislado contra todo precepto científico y contra toda corriente de relación que es garantía de progreso.
NACIONALISMO Y BOLIVARISMO
Nosotros no sólo tenemos que prepararnos a ser un pueblo perfectamente contexturado, sino tenemos que, reiterarnos a incorporar a este pueblo dentro del sistema de relaciones internacionales. El Perú no puede apartarse de los problemas de América, ni América puede apartarse de los problemas del mundo. . Nuestro concepto continental no excluye nuestro concepto nacional; al contrario nosotros, de acuerdo con el clásico autor de La Repúblíca vamos de las partes al todo. Nosotros tenemos que contemplar previamente el problema nacional; ser nacionalistas integrales para ser continentales deveras. Y, juntos así, poder incorporarnos a la marcha de la civilización mundial.
De otro lado, nuestro programa máximo continental no es sino la cristalización modernizada del viejo ideal bolivariano. Nosotros hemos sintetizado en un programa de unidad económica y política latinoamericana las frases inmortales de Bolívar: Unión, Unión América adorada, que si no la anarquía te va a devorar;.
POLITICA Y ECONOMIA
Dentro del concepto estrictamente económico, la América Latina constituye una zona; zona productora de materias primas; zona agrícola-minera; zona de influencia extranjera; zona en formación, cuyas variantes nacionales no excluyen la inmensa unidad del problema; zona, pues, que dentro de la geografía económica del mundo está situada y limitada entre las fronteras de América Latina. El Perú forma parte de esta zona; y nosotros tenemos que impulsar su incorporación como zona económica, en el gran todo de la zona económica latinoamericana.
¿Por qué es fundamental en el aprismo la vinculación del concepto político con el concepto económico? En nuestro país no ha prevalecido hasta hoy sino un concepto heroico, pasajero, empírico de la Política. Pero no hemos tenido todavía la forma científica de la política que se basa en la economía; que no inventa una realidad sino la descubre en el propio medio donde actúa el pueblo al cual se pretende organizar y gobernar . Es fundamental en el aprismo la vinculación del concepto economía al concepto política como indispensable para el sabio dominio del Estado. Todos sabemos que en este país la ciencia económica, sobre todo en el gobierno, no se ha incorporado sino en forma elemental. Se ha dicho –y me parece bien– que la mayor parte de nuestros políticos han ignorado la Economía Política aunque hayan sido sabios en Economía Doméstica. Que no ha habido concepto económico en nuestra política, lo voy a demostrar después. Pero quiero, sí, hacer mención de este hecho simple: en el Perú se confunde con frecuencia Economía con Finanzas. Más aún, en el Perú no se ha gobernado económicamente, porque no ha habido nunca Estadística, somos un país donde no sabemos cuántos habitantes hay. . No puede haber Economía sin Estadística y nosotros en el Perú, si no sabemos cuántos somos, no podemos determinar qué necesitamos, no podemos saber qué producimos con exactitud. El único censo del Perú es de 1876; hay un cálculo de 1896 y una estimativa al ojo, de 1923. . No ha habido, pues, en nuestra política, noción de economía y de allí deriva, sin duda, la forma como hemos sido gobernados.
REALIDAD PERUANA Y REALIDAD EUROPEA
Pero antes de pasar al análisis de la economía nacional, permítaseme una nueva demostración de nuestro problema complicado. Nosotros como pueblo, y esto es preciso que lo repita porque forma parte de la teoría fundamental de nuestro Partido, no constituimos una entidad homogénea; nuestro desenvolvimiento económico y social no ha sido el desenvolvimiento de los pueblos europeos que han pasado, sucesivamente, de un período a otro y que han ido recorriendo una curva perfectamente clara. Nosotros no hemos vivido, como los pueblos de Europa, la sucesión del período de la barbarie por el período feudal, del período feudal por el período mercantil, del período mercantil por el período burgués, y del período burgues por el período industrial. En nuestro país coexisten, conviven todas las etapas del desarrollo económico y social del mundo. Tenemos dentro de nuestras fronteras, desde el caníbal y el bárbaro hasta el señorito que vive la vida civilizada.. Somos conciudadanos del campa y somos compatriotas del señor feudal que está detrás de las montañas. Alguna vez he dicho que quien quiera viajar a través de la historia no tiene sino que viajar de Lima al Oriente. . Ante una realidad asi, ¿cuál puede ser el carácter del Estado como entidad jurídica? Hemos dicho que la clase que emancipó al Estado del control español fue la clase latifundista, pero esa clase no puede representar ni siquiera la mayoría de la nación; carece de fuerza propia para controlar el Estado, no puede representar auténticamente a la mayoría de la nación. Vemos, pues, que el Estado, como entidad jurídica, no representa a ninguna de las clases propiamente, porque la clase que lo redimió carecía de fuerza propia y entonces nuestras instituciones han estado tambalcantes; el Estado ha fluctuado representado por un hombre y por una oligarquía.
En el Estado, representativo de una oligarquía, han predominado, a veces, personas que tienen algo del caníbal y de señor civilizado. El Estado, pues, como decía Aristóteles;fue formado para hacer la vida posible y sólo puede existir para hacer la vida buena;; pero nuestro Estado no ha contribuido a hacer la vida ni posible ni buena, porque ha carecido de fuerza, porque ha carecido de autenticidad nacional; porque le ha faltado raíz en el problema mismo de la nacionalidad. Entonces aparece, pues, el Estado no como instrumento representativo de una entidad o clase nacional, sino como el instrumento de una oligarquía, y peligra cuando puede ser el instrumento de intereses extraños al país. ¿Por qué? Por una razón también económica, conciudadanos. Así como no tenemos homogeneidad racial, no tenemos homogeneidad económica.
LAS DOS ECONOMIAS
La economía nacional tiene dos aspectos perfectamente definidos: el aspecto propiamente nacional y el aspecto de nuestra economía vinculada a intereses extranjeros. No podemos dejar de reconocer esta doble faz de nuestra economía. Hay en todos los pueblos como el nuestro, que no están desarrollados económicamente, la necesidad de que una parte de la economía pertenezca o esté controlada por sistemas económicos más adelantados que el nuestro. Esto es fatal. Está determinado por una ley de progreso. Pero de otro lado tenemos un aspecto de nuestra economía perfectamente nacional.
La economía nuestra que depende del extranjero, economía principalmente agraria, es una economía que depende de un sistema mucho más organizado y naturalmente más sistematizado, mejor respaldado y más garantizado que el.aspecto agrícola nacional. Las empresas extranjeras que traen capital, técnica y organización a nuestra agricultura constituyen un aspecto de nuestra economía. El otro es la empresa o el individuo agrícola nacionales que conservan sus métodos primitivos de producción y que no tienen garantía. Y entonces vemos, pues, frente a frente, la economía nuestra que depende del extranjero y la economía que depende del nacional en completa disparidad de técnica. El Estado no ha protegido nuestra economía nacional, de manera que sobre la economía extranjera ha gravitado la vida económica toda; no ha existido del otro lado la fuerza económica nacional, bajo la protección del Estado, que permite balancear aquella fuerza y establecer el desarrollo de una economía total y armónica dirigida por el propio Estado. Una empresa agrícola o minera que trae capital, que trae máquinas, que trae técnicos, que trae organización, que trae, también, cultura en el orden económico, frente a la empresa agrícola o minera nacional que no tiene garantía económica, que no tiene protección del Estado ¿no representa, como imagen, el tractor frente al arado de palo? ¿No representa la técnica moderna frente a la técnica primitiva? ¿Qué puede producirse en una estructura económica donde, de un lado, hay técnica, capital, protección, garantía y sostenimiento y de otro lado no hay sino forma elemental de producción? Evidentemente, la economía tiene que gravitar hacia lo más fuerte, hacia lo más organizado, si no representa preferentemente los intereses de lo que está más desorganizado. Esto es, compañeros y conciudadanos, lo fundamental en el gran problema económico y político del país, el desequilibrio económico y la falta de un Estado representativo de los intereses propiamente nacionales; Estado que no excluya, se a dicho con toda claridad, la intervención de los intereses extranjeros en el país, porque esa intervención, por propugnar una técnica superior, significa progreso, impulso y aliento para el desarrollo de nuestra propia economía. Pero es fundamental también que esa cooperación de las fuerzas económicas más desarrolladas esté en equilibrio, porque si llega a un cuerpo débil, a un cuerpo sin fuerzas propias, significaría lo que la transfusión de sangre con exceso en un cuerpo débil para soportarla: en vez de darle vida le daría muerte.
FUNCION DEL IMPERIALISMO
Aquí tiene que jugar rol importantísimo este nuevo vocablo que muchos toman como algo siniestro: imperialismo. El imperialismo como lo define Hobson, creador de la palabra, implica el uso de la máquinaria del gobierno por los intereses privados, principalmente capitalistas, a fin de asegurar para ellos las ganancias económicas fuera de un país. El imperialismo, como dice Culbertson, es la expansión económica de la civilización moderna a través de los mares. El imperialismo no es, pues, el vocablo peligroso y atemorizánte; el imperialismo es un concepto económico; el imperialismo es una realidad que, con la palabra de Mont, el economista democrático alemán, nadie puede negar en su evidencia histórica. Imperialismo significa la expansión de los pueblos más desarrollados en la técnica de la producción hacia los pueblos menos desarrollados. El imperialismo forma parte de este aspecto de nuestra economía que depende de los intereses extranjeros. Y como en el, imperialismo es fundamental la. exportación de capitales, la expansión económica, nosotros tenemos que tomarlo en cuenta dentro de una observación de la economía del país. Porque no es que seamos enemigos del capital extranjero; es que consideramos absolutamente necesario que el Estado controle el capital extranjero a fin de que su concurso dentro de la economía nacional sea de cooperación y no de absorción . Hay leyes de física que pueden aplicarse muy bien a los fenómenos económicos. Es muy natural que si para la expansión de una fuerza no hay resistencia, esa expansión se aumentará hasta que se limite por sí misma. Si la resistencia es igual o mayor que la expansión, entonces se habrá salvado el equilibrio. Nosotros debemos crear nuestras propias expansión económica que viene de fuera impulsada por leyes que son ineludibles dentro de la economía, debemos oponer la presión económica que sale de dentro y que por su fuerza e intensidad también es ley completamente necesaria para que la vida nacional mantenga el equilibrio y la armonía de nuestro organismo económico integral . El imperialismo representará, por consecuencia, en nuestro país, la etapa del capitalismo, la etapa de la industria; etapa fatal. Nosotros no podemos eludir la etapa industrial que es un período superior al período agrícola o feudal. El progreso impone que después de la edad feudal o agraria, venga la edad industrial; pero nos proponemos, bajo el control de las clases productoras, que el advenimiento industrial evite el período cruento. Y nos proponemos, aprovechando la experiencia histórica del mundo, obtener todos los beneficios de la industria, procurando amenguar, en cuanto se pueda, todos sus dolores y todos sus aspectos de crueldad.
El capital extranjero representa en nuestro país técnica, porque el capital extranjero es el que trae máquina. Nosotros no somos pueblo industrial porque no hemos creado la máquina; solamente manejamos la máquina que nos viene de fuera. Pues bien, el capitalismo extranjero que es inevitable en países como el nuestro, cumple su etapa; lo importante es que la cumpla bajo el control de un Estado que represente verdaderamente a la mayoría de la nación que está interesada en no ser absorbida.
¿HAY INDUSTRIALISMO PERUANO?
Ahora bien, compañeros. ¿Cuál es el panorama social, propiamente, social, que nuestra economía crea en el país? Nosotros no somos un pueblo industrial; consiguientemente, la clase proletaria de la naciente industria es joven. Marx dice: "No sólo es preciso que una clase exista para que pueda conducir por sí sola los destinos de la colectividad; es necesario que esa clase adquiera conciencia, adquiera cultura ,y adquiera capacidad suficiente para conducir al pueblo todo". Ese período de formación de la conciencia de clase puede compararse al período de desenvolvimiento de la conciencia y de la capacidad de un niño.
Un niño vive, un niño siente dolor, un niño protesta por el dolor; sin embargo, un niño no está capacitado para dirigirse por sí mismo. Las clases sociales creadas por organismos económicos o por sistemas económicos todavía en desarrollo, producen fenómenos semejantes. Las clases van formando su conciencia, se van definiendo; y aunque sufren y aspiran, carecen todavía de la capacidad suficiente para interpretar el sentimiento nacional y conducir por sí solas los destinos de la colectividad . Es Engels quien escribe que "hay un período en que podría comenzar a diferenciarse a la clase proletaria industrial de la clase no industrializada como tronco de una nueva clase ya suficientemente apta para la acción política". Antes de ese períooo aparece como incapaz de gobernarse por sí misma. Tal es nuestro panorama social: industrialismo incipiente y por consiguiente, clase proletaria industrial, incipiente también.
INDUSTRIAS DE MATERIAS PRIMAS
Por lo demás, nuestro 'industrialismo es un industrialismo típico. Nosotros no fabricamos artículos para el consumo. No producimos el artículo acabado. No podemos comparar nuestro industrialismo incipiente ni siquiera al de los tiempos de su aparición en Inglaterra, ni a su formación en el siglo pasado en Alemania, porque nosotros no producimos, repito, manufacturas. Nuestro industrialismo está limitado, nuestra gran industria corresponde a la producción de materias primas o semielaboradas, como se llaman económicamente. ¿Por qué no podemos alcanzar nosotros un industrialismo como el de los pueblos que han llegado a la meta de su desarrollo económico? Sencillamente porque las leyes de la industria no lo permiten. Porque hay sobre producción en el mundo; y todos sabemos que es el sistema industrial existente el más interesado en estorbar nuevos sistemas industriales que podrían significarle competencia y peligro . Por consiguiente, nuestro industralismo tiene, repito, una fisonomía típica. Es un industrialismo de colaboración y de materias primas, especialmente. Es un industrialismo de mercado limitado. Es un industrialismo cuya línea de avance tiene que ser mucho menos rápida de lo que fue la del industrialismo en la época en que el mundo exigía cada vez ma, .Vor producción de artículos manufacturados.
Además, no somos pueblos industriales, porque como ya he dicho, no hemos producido la maquinaria; la máquina nos viene hecha; los pueblos que la forjan tienen su área muy lejos de nuestro continente . Joven nuestra industria, joven nuestro proletariado industrial.
Otro aspecto de nuestra economía es el agrario. La agricultura es la base de nuestra economía. La agricultura y la minería son las dos actividades clásicas de la producción nacional. Pero la agricultura no ha sido organizada, ni lo está, porque fue controlada por un Estado de tipo feudal, de tipo primitivo. Nosotros hemos sido dominados por una clase latifundista, por una organización latifundista del Estado, y, justamente, por el sentido de esa organización no ha sido posible el adelanto técnico de nuestra agricultura. Es de notar que, a pesar de que nuestra independencia proclamó la ideología democrática e igualitario, los esclavos subsistieron en el país hasta 1860. Allí está, pues, la paradoja de nuestro sistema político in nómitie y nuestra organización feudal en realidad.
NUESTRA CULTURA
La agricultura no ha creado, desde el punto de vista nacional, un sistema propio. Todos sabemos que en este país recién se inicia, después de seis años que el Apra proclamó ese postulado, la creación de un Banco de Crédito Agrícola. Todos sabernos que en el Perú la comunidad indícena ha carecido de derechos; el pequeño propietario no ha"tenido garantías; el llamado habilitador ag'rícola ha sido un verdugo y una carga para el pequeño productor, para el pequeño campesino. Con una organización económica completamente primitiva, sin garantía alguna -el Sindicato Aprista de Ingenieros acaba de constatar que ni siquiera hay una estadística de las hectáreas de tierra cultivables en el país-; con una agricultura así no ha sido posible crear una clase campesina culta y aunque sea ella numéricamente la mayoría de la clase trabajadora nacional, en calidad, por su grado primitivo de técnica en el trabajo, grado primitivo de cultura, no está capacitada para dominar por sí misma a la colectividad y conducir el gobierno del Estado. Tenemos por tanto, a la clase obrera joven, como es joven nuestro industrialismo, al proletariado industrial todavía formando su conciencia y a la clase campesina que constituye nuestra mayoría, pero que, por el atraso de su técnica y por el atraso de su cultura, se encuentra en estado primitivo, no ha podido desarrollarse y carece de conciencia. La clase proletaria industrial carece también de la conciencia suficiente para conducir los destinos de la Nación.
NUESTRA CLASE MEDIA
Aparece entonces otra clase. La clase que nosotros llamamos genéricamente clase media: el pequeño propietario, el pequefío productor minero; el pequeño comerciante; esa clase que constituye, quizás, la mayoria del país. A esta clase pertenece el aspecto nacional de nuestra economía que, como ya lo he demostrado, carece de protección del Estado, de técnica y de garantía. Esta clase se halla, en el orden económico, frente al otro aspecto de nuestro economía, al aspecto económico vinculado a los intereses extranjeros. Nositros debemos liberar al pequeño propietario que hace entrega de su propiedad a la gran empresa que se la compra, al pequeño minero que tiene que hacer lo mismo; a la clase media to da que sufre por la faha de una organización científica en el orden puramente nacional.
EL APRISMO Y LAS TRES CLASES
Entonces, pues, conciudadanos, nos encontramos con este gran problema: clase proletaria industrial joven, como joven es nuestro industrialismo; clase campesina numerosa, mayoritaria, pero que a causa de deficiencia de técnica está atrasada en sus métodos y en cultura; y clase media, q ue formando parte de lo que podríamos llamar el sector nacional de nuestra economía, carece también de garantía y sufre las consecuencias del desequilibrio económico a que fatalmente está subordinada nuestra organización nacional.
Frente a estas tres clases, la oligarquía o minoría, ya de la clase o de los grupos nacionales.que han vinculado sus intereses a los intereses extranjeros y que, sobre todo, dominan hasta hoy y controlan el Estado. Bien: la vinculación de lo que hay de común en los problemas de estas tres clases -campesina, proletaria y media-, constituye la esencia económica del aprismo.
Por eso es que están demás las recetas extranjeras para los males nacionales. Por eso es que está demás que ciertas gentes extranjerizantes quieran buscarle parangón, o patrón a las teorías del aprismo. El aprismo insurge absolutamente de una realidad económica nacional. El aprismo es, como pedía el gran Engels, el buscador, el descubridor de nuestra realidad que no hemos tratado de inventarla fuera del país sino de encontrarla aquí, en el mismo y sangrante problema de la nacionalidad.
Compañeros: Si somos democracia, la democracia debe amparar el anhelo y la necesidad de la mayoría, y las clases proletaria, campesina y media que integran nuestro Partido, constituyen la mayoría de la Nación.
ESTADO-YUGO
Compañeros: Si vemos económicamente el peligro de la absorción; que nuestra producción carece de garantía del Estado; que la agricultura. parte principal de nuestra producción, no ha sido protegida ni garantizada, tenemos derecho a decir, afirmando nuestro concepto político en los fundamentos económicos, que el Estado no ha representado ni representa los intereses y problemas de la mayoría. . El Estado no representa esos intereses porque ni en el orden material'ni en el orden espiritual ha cooperado a desarrollar aquello que hay de verdaderamente peruano en el Perú; porque después de 110 años de vida independiente tenemos aún olvidada a la población heredera de los verdaderos dueños de este suelo que son los tres millones de indigenas que no saben leer ni escribir; porque no ha insurgido en el Perú ni política de ejemplo, ni política de ciencia; porque no hemos tenido hasta hoy una política que educara y preparara a la masa nacional para una intervención democrática en la vida del Esíado. Por eso es q ue hemos fonnado un Estado falsamente constituido que determina la posibilidad de que aparezcan periódicamente en el país gobiernos absolutos, crueles tiranías e insólitos libertadores arbitrarios que son tiranos más tarde. Por eso es que nosotros tenemos que luchar Dor la peruanización del Estado y por la incorporación económica de las mayorías nacionales que constituyen la fuerza vital de la nación y que son, también, las que democráticamente, por su número y su calidad, tienen derecho a intervenir en la dirección de los destinos nacionales.
Somos, consecuentemente, una acción política que tiende a rescatar para las mayorías de la nación el dominio del Estado. Somos una organización política que representa los intereses de las tres clases que hoy están apartadas del Estado. Somos un Partido de frente único; un Partido formado para la solución de los problemas de las tres clases que se vinculan en lo que tienen de común y que se unen en cuanto representan, verdaderamente, problemas colectivos y nacionales sacrificando las diferencias que no son de inmediata significación ante el gran problema de la salvación de las mayorías nacionales; y para que, bajo la disciplina orgánica de un Partido vayan a tomar el Estado para hacer de él el instrumento que realmente gobierne y salve de este desequilibrio económico en que vivimos, causa determinante de nuestro desequilibrio político y social.
LA DEMOCRACIA Y EL TECNICO
Hay que garantizar al servidor nacional seguridad en su puesto, pero hay que empujarlo a que consiga su puesto por el mérito. Es una escuela denigrante en el país aquella de la tarjeta de recomendación o de la compadrería política que ha establecido una peligrosa forma de corrupción que excluye el servicio legítimo del empleado hacia el Estado por la inseguridad en que vive y no solamente por eso, sino por la obligación de servir al político influyente que le dio el empleo para que fuera allí un sostenedor de su política o de sus aspiraciones. . El Estado, servido por empleados independientes, moral y conómicamente, nos dará un Estado que responda verdaderamente a los anhelos. del país. No veremos ya a un empleado público mendicante de favores; veremos a un funcionario del Estado, digno de respeto y al cual hay que exigirle el máximo de su energía y de su cooperación, puesto que,está garantizado, y solamente el incumplimiento de su deber habrá de poner término a sus servicios.
Po eso, el Aprismo propugna la democracia funcional, como base de la organización del Estado. El ciudadano-trabajador, manual o intelectual, ha de ser la base de la orientación técnica de la república de acuerdo con los principios apristas.
PEQUEÑA INDUSTRIA
Punto fundamental de nuestro programa es el que se ref ¡ere a la colaboración del Estado a nuestra producción nacional, al desarrollo de la pequeña industria que deberá basarse en la democracia económica. Necesitamos procurar, también, el consumo de lo que se produzca, sobre todo en el orden de los productos, con un plan tendiente a investigar previamente nuestras necesidades. De allí que proyectemos un Congreso Económico Nacional. Plan de protección y amparo por parte del Estado a la pequeña industria y al pequeño comercio a fin de organizar el respaldo de la economía nacional. .